domingo, 1 de junio de 2014

Reseña "La lección de August" de R.J Palacio

Título: La lección de August
Autor: R.J Palacio
Editorial: Nube de tinta
Precio: 14,95 euros
Páginas: 416
ISBN:  9788415594024





SINOPSIS
Su cara lo hace distinto y él solo quiere ser uno más. Camina siempre mirando al suelo, la cabeza gacha y el flequillo tratando en vano de esconder su rostro, pero, aun así, es objeto de miradas furtivas, susurros ahogados y codazos de asombro. August sale poco, su vida transcurre entre las acogedoras paredes de su casa, entre la compañía de su familia, su perra Daisy y las increíbles historias de La guerra de las Galaxias.Este año todo va a cambiar, porque este año va a ir, por primera vez, a la escuela. Allí aprenderá la lección más importante de su vida, la que no se enseña en las aulas ni en los libros de texto: crecer en la adversidad, aceptarse tal y como es, sonreír a los días grises y saber que, al final, siempre encontrará una mano amiga.

OPINIÓN
La lección de August va sobre un chico deforme (August). Muy deforme (odio estar utilizando este término, pero es para que me entendáis mejor). Bueno, tan solo su cara es deforme. Tiene una agilidad perfecta, es inteligente y audaz, y divertido. Pero no puede demostrar nada de esto puesto que nadie se le acerca, nadie le habla, todos se asustan al verle, todos le miran, algunos con mayor disimulo que otros, aunque no el suficiente.
Su circulo social se reduce a su madre (que también ha sido toda su vida su profesora, pues nunca ha ido al colegio), su padre, su hermana, su perra y poco más.
Un día todo cambia. "Como cordero al matadero". Eso es lo que oye decir a su padre, y esa frase es la que recuerda el día que cruza las puertas del instituto. La primera vez que estudiará fuera de casa, para entrar al instituto (debo añadir que eso de entrar al instituto con diez años no sabía ni que se hacía en América).
Y todo comienza: las miradas, de pena en unos, de desconfianza en otros, de horror en todos, se ciernen sobre él como un tsunami. Y ahí empieza su historia: la historia de las manos amigas, del amor de su familia, de su acoso, del año en que creció, de la balanza de todo lo bueno y lo malo. ¿Queréis saber qué me pareció? Seguid leyendo.

Esperaba mucho de esta historia, puesto que tenía reseñas muy positivas. Pero también le tenía un poco de miedo, pues no es la primera vez que me pasa que voy con altas expectativas y un libro me defrauda, y me siento una oveja negra entre los lectores de esa novela. La verdad es que no me quejo, realmente es un libro que me ha encantado, pero no me ha parecido tan triste como a muchos otros, no me he llegado a emocionar tantísimo como todos aquellos que dicen haber acabado el libro con lágrimas en los ojos. Es una historia tierna y dulce, muy bonita y bastante profunda. Pero, seguramente por la forma que tiene el protagonista de ver la vida, no me ha llegado a parecer tan triste. Porque un libro toque un tema triste, no tiene porque ser triste. Y porque un libro sea triste, no tiene porque emocionar, ni siquiera significa que sea bueno.
Aunque claro, este libro si es bueno.

Una vez August entra a el instituto, por cierto, sigo sin entender que con diez años entre, se encuentra de todo: amigos (los menos), enemigos (unos poquitos), neutros (la mayoría).
Hay amigos como la adorable Summer, o Jack Will, entre otros. Y su aclamado enemigo: Julian. Un chico que sin motivo aparente le odia y le acosa. Sinceramente, esto me ha resultado raro, más que nada porque no entiendo que un chico tan popular y rico como él tome tan en cuenta la presencia de August en el instituto como para intentar hacerle la vida imposible a él y a todo el que se le acerque sin venir a cuento, que yo sé que hay gente de toda clase, pero es que llega un punto de la novela en que la mayoría de los estudiantes parece ponerse de su lado y la verdad me ha parecido irreal. En el bando neutro, que ni fú ni fá, lo entiendo, pero que haya tanta gente en un instituto con tan poca compasión no me ha parecido realista, por poner un ejemplo: el "juego" de La peste. En este, inventado por Julian, no se puede tocar a August, aunque sea por accidente, sin lavarse las manos treinta segundos después o contraerás la peste. Me sorprende que participaran la mayoría -por no decir casi casi todos- los alumnos, en mi instituto, aunque como en todos hay toda clase de gente, eso sería una crueldad, sobre todo proveniendo de un chico que no ha hecho nada malo. Y yo hubiera visto más realista si el número de abusones de August fuera igual o casi igual al número de defensores de este, porque eso de "le odio porque es feo (aunque sea mucho), así que pongo a la gente en su contra de una forma muy poco sutil y todo el mundo me hace caso como si fuera la máxima autoridad" me ha chirriado. Pero en resumen: August acaba teniendo amigos y enemigos y eso hace que sus sentimientos sean poco estables y un día diga "sea como sea, sé que seré feliz en el instituto" y al otro quiera dejarlo y que un día, como diría Stephen Chbosky, "se sienta infinito" y al otro sea un mar de lágrimas.


La narración es una cucada, porque yo pensaba que todo iba a estar narrado por August, el protagonista, pero no, cada pocos capítulos se va cambiando y los principales personajes de la historia van constando su versión de los hechos, aunque eso sí, el único que repite es August. Me ha encantado saber por qué cada uno actúa como actúa es cada situación. Hay veces en la que juzgamos a alguien sin saber los motivos de por qué es así o hace lo que hace, pero en este libro no es así, el protagonista a querido salirse de eso. Le he cogido una manía bestial a ciertos personajes por cosas que ocurren y cuando les ha tocado hablar a ellos, dar su versión de los hechos, les he podido comprender mejor y tomar cariño. Sin embargo, me ha parecido una falta muy grave que Julian no tuviera su momento para mostrarnos su versión de los hechos, porque las cosas que hizo no tienen excusa, pero me hubiera gustado saber por qué las hizo, para por lo menos poner respuesta a mis preguntas, y que el "odio porque sí" que nos presentan no hubiera sido "porque sí" y la historia me hubiera parecido más real. Me ha fastidiado que él no narrara y sin embargo si lo hiciera algún personaje menos importante como Justin, que, aunque me ha caído muy bien, al principio fue un poco "por la cara". Un personaje que si me ha encantado que nos hablara ha sido Vía, mi querida Vía, la hermana de August. Es un personaje con el que he empatizado mucho, más que eso, me he visto reflejado. Un personaje muy humano y muy relevante en la historia del que solo puedo decir que es una genialidad de chica aunque no sea perfecta, o por el hecho de no serlo. Y otro que me ha gustado ha sido Miranda.

Me acabo de dar cuenta de que no he dicho por qué este libro me llamaba la atención, a parte de las reseñas que tan bien lo ponen. Bueno, mirad la editorial. Luego el precioso color azul de la portada. Luego mirad el tema del que trata: la enfermedad. Y ahora mirad el nombre del protagonista.
Sí, me recordaba una barbaridad a Bajo la misma estrella. Pero os puedo asegurar de que no tiene nada que ver, a mí personalmente el libro de John Green me gustó más que este, aunque ambos son buenísimos a su manera. Pero son historias muy distintas, aunque creo que les puede gustar a un público parecido. Lo que quiero decir: no tienen nada que ver, pero si te gustó uno puede gustarte el otro, aunque habrá excepciones, claro.

No sé qué más decir. No quiero enrollarme mucho, solo decir que a mí me gustó cantidad. Un libro bonito sobre quererse a sí mismo aunque no sea fácil, sobre las manos amigas y saber valorarlas, sobre ser tu mismo, sobre no agradar a los demás por lo que no eres ya que eso de poco sirve. Un libro sencillo con un color de portada precioso (os guste más o menos el dibujo) que devoré en tres días pues es muy ligero y me dejó un sabor de boca genial. Aunque tiene sus fallos, me encantó y lo recomiendo.

Lo mejor: La forma de narrar, pues cada uno nos da su visión de lo sucedido, y Vía.
Lo peor: No me ha parecido muy real lo maduro que puede llegar a ser August y las reflexiones que tiene con diez años.
Te gustará si te gustó..: Bajo la misma estrella de John Green y Las ventajas de ser un marginado de Stephen Chbosky,

PUNTUACIÓN
8,5/10

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